El día tan esperado y ansiado.

Estaban todos esperando el show. Había llegado ese día tan esperado y ansiado. 
Habían hecho récord en recaudación por lo que tuvieron que poner una función más en Estados Unidos.  
Tenía todo preparado José Luis para subir al escenario. Era en un salón en donde se habían agotado todas las entradas. El público esperaba con cierta ansía que empezara el recital. 
Se había prometido muchas cosas. El espectáculo se llamaba: “al otro lado del mar”.
Llegó la hora para entrar en acción. Suben los músicos al escenario y como siempre empezaba la banda a tocar, el público contento que llegaba su día tan esperado. 
La televisión había hecho un contrato millonario para que lo pudiese ver tanto España como América.
Los músicos mientras tocaban seguían esperando a José Luis que no entraba en escena todavía. Habían pasado dos minutos y el público lo quería ver a Luis sin más demoras. Las emociones estaban plenas, sus fans no podían acallar su fulgor, quería verlo entrar en acción lo más rápido posible y él no aparecía. 
Los músicos empezaban a mirar al director de la banda con cierto interrogante porque eso no estaba programado. Entre los músicos se empezaron a mirar unos a otros buscando respuestas con las miradas. 
Ya estaban tensos los músicos, la gente pensaba que era parte del show y más algarabía le producía. Los espectadores desde sus hogares también estaban contagiados por el fervor del público presente.
José Luis no aparecía en acción. El director de la banda hizo la seña de seguir tocando a los demás músicos. Como si fuera parte del show el público empezó a cantar, se escuchaba como si se tratara de un coro que a los músicos y al mismo público se les ponía la piel de gallina. 
El público cantaba con la dulce espera de ver a su artista en escena. Esa emoción era que hacia vibrar el teatro en donde se estaba llevando la gala.

(...)

Los músicos terminaron la primera canción y José Luis no apareció.
Los músicos empezaron a sospechar cada uno por su lado que algo le pasó. Los de la televisión sabía que ya tendría que haber aparecido en escena porque estaba programado que él lo iba hacer con la introducción de la primera canción. Decidió el director ir al corte publicitario.
Uno de los músicos dejo el instrumento y fue en busca de José Luis pensando que algo le había pasado por eso no subió al escenario.
Cuando baja y entra al camarín lo ve que yace en el sofá José Luis con un frasco en la mano y en la mesa ratonera que estaba al lado unos manuscritos. 
Se apresura hasta el lugar lo asía de los hombros y moviéndolo lo llama; ¡José Luis, José Luis! ¡despierta!, José Luis ¡despierta! ¡despierta José Luis!
(...)



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